jueves, 3 de marzo de 2011

La Canción del Viejo Marinero (PARTE III)

Argumento

Cómo un barco habiendo pasado la Línea fue llevado por las tormentas hacia el frío país del Polo Sur; y cómo desde ahí siguió su curso a la latitud tropical del Gran Océano Pacífico; y de las extrañas cosas que sucedieron; y de qué manera el Viejo Marinero volvió a su propio país. (1798)

PARTE TERCERA

Vino un tiempo agotador. Cada garganta
Estaba reseca, y vidrioso cada ojo
Un tiempo agotador! un tiempo agotador!
Qué vidrioso cada ojo agotado,
Cuando mirando al oeste, yo percibí
Un algo en el cielo.

El viejo Marinero percibe una señal en el elemento muy a lo lejos.

"Al principio parecía un pequeño punto,
Y luego parecía una nube;
Se movía y se movía, y tomó al final
Un cierta forma, deseé .

"Un punto, una nube, una forma, lo comprendí!
Y aún se acercaba y se acercaba:
Como si esquivara un alma-del-agua
Se hundía, y se iba, y giraba.

En su mayor acercamiento, a él le parece que es un barco; y con un costoso sacrificio libera su habla de las ataduras de la sed.

"Con gargantas desabridas, con negros labios cocidos,
No podíamos ni reír ni gemir
Por la extrema sed todos mudos quedamos
Mordí mi brazo, chupé la sangre, Y grité, ¡Un barco! ¡un barco!

Un resplandor de felicidad

"Con gargantas desabridas, con negros labios cocidos,
Maravillados me oyeron gritar
¡Gran merced! ellos de alegría sonrieron,
Y todos de una vez tomaron aliento,
Como si estuvieran tomándose todo.

Y el horror viene. Porque ¿puede ser un barco que avance sin viento ni olas?

"¡Miren! ¡miren! (grité) ¡ya no cambia su dirección!
Hacia acá viene a ayudarnos;
Sin una brisa, sin una ola,
¡Permanece con la quilla alzada!

"La curva del oeste toda estaba en llamas.
¡El día estaba por poco terminado!
Casi sobre la curva del oeste
Descansaba un ancho, brillante Sol;
Cuando esa extraña forma pasó de repente
Entre nosotros y el Sol.

A él le parece sólo el esqueleto de un barco.

"Y enseguida el Sol fue rayado con barrotes
(Madre del Cielo, ¡dadnos gracia!),
Como si a través de una puerta-de-calabozo él espiara
con ancha y ardiente cara.

"¡Ay! (pensé, y mi corazón fuerte latía)
¡Qué rápido se acerca y se acerca!
¿Son esas sus velas que centellean en el Sol,
como inquietos entramados?

Y sus costillas se ven como barrotes sobre la cara del Sol poniente.

"¿Son esas sus costillas a través de las que el Sol
espía, como a través de una celda?
¿Y es esa Mujer toda su tripulación?
¿Es esa una Muerta? y ¿hay allí dos?
¿Es la Muerte pareja de esa mujer?

La Mujer-Espectro y su Pareja-Muerte, y nadie más a bordo del barco de esqueleto.

¡A tal barco, tal tripulación!

"Sus labios eran rojos, su apariencia era libre,
Sus rizos eran amarillos como oro:
Su piel era tan blanca como la lepra,
La Pesadilla Vida-en-Muerte era ella,
Que coagula con frío la sangre del hombre.

La Muerte y la Vida-en-Muerte han tirado los dados por la tripulación del barco, y ella (la última) gana al viejo Marinero.

"El desnudo barco ruinoso al lado pasó,
Y las dos estaban tirando los dados;
'¡El juego terminó! ¡Yo gané! ¡Yo gané!'
Dijo ella, y silba tres veces.

No hay crepúsculo en las cortes del Sol.

"El borde del Sol se hunde; las estrellas se precipitaron:
De un solo paso viene la oscuridad;
Con susurro oído-lejos, sobre el mar,
Disparó el barco-espectro.

Al levantarse la luna

"¡Escuchamos, y miramos a todos lados arriba!
¡Miedo en mi corazón, como en la taza,
Mi vida-sangre parecía sorber!
Las estrellas eran tenues, y cerrada la noche,
La cara del timonel por su lámpara brillaba blanca;
De las velas el rocío goteaba-
Hasta que trepado sobre la barra del este
La luna cornuda, con una estrella brillante
En el arriba se inclinan.

Uno tras otro.

"Uno tras otro, ante la Luna colgada-de-estrella,
Muy rápido para el quejido o la exhalación
Cada uno giró su cara con horrendo espasmo
Y me maldijo con su ojo.

Sus compañeros caen muertos.

"Cuatro veces cincuenta hombres vivos
(Y yo no oí ni suspiro ni quejido)
Con fuerte golpe, una masa sin vida,
Caían uno por uno.

Pero la Vida-en-Muerte comienza su trabajo en el viejo Marinero.

"¡Las almas desde sus cuerpos volaron,
Escaparon a la dicha o a la pena!
Y cada alma, me pasaba al lado
Como el silbar de mi ballesta!"

F I N (PARTE III)

Samuel T. Coleridge

En traducción de Karina A. Macció, febrero 2001.

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