miércoles, 9 de marzo de 2011

La Canción del Viejo Marinero (PARTE V)

Argumento

Cómo un barco habiendo pasado la Línea fue llevado por las tormentas hacia el frío país del Polo Sur; y cómo desde ahí siguió su curso a la latitud tropical del Gran Océano Pacífico; y de las extrañas cosas que sucedieron; y de qué manera el Viejo Marinero volvió a su propio país. (1798)

"¡Oh sueño! ¡Es una cosa suave,
Amada de polo a polo!
La Reina María alabada sea!
Ella envió el suave sueño desde el Cielo,
Que se deslizaba en mi alma.

Por gracia de la sagrada Madre, el viejo Marinero es refrescado con lluvia.

"Los tontos baldes en la cubierta,
Que tanto tiempo habían permanecido,
Soñé que se llenaban con rocío;
Y cuando desperté, llovía.

"Mis labios estaban mojados, mi garganta estaba fría.
Mis ropas todas húmedas;
Seguro había bebido en mis sueños,
Y aún mi cuerpo bebía.

"Me moví, y no pude sentir mis miembros:
Estaba tan liviano -casi
Pensé que había muerto en el sueño,
Y era un fantasma bendecido.

Él oye sonidos y ve extrañas vistas y conmociones en el cielo y el elemento.

"Y pronto oí un viento rugiente:
No vino de cerca;
Pero con su sonido agitó las velas,
Que eran tan finas y secas.

"El aire de arriba explotó a la vida;
Y el fulgor de cien banderas-de-fuego
Adelante y atrás eran agitadas!
Y adelante y atrás, y adentro y afuera,
Entre las lánguidas estrellas.

"Y el viento que se acercaba rugía más fuerte,
Y las velas suspiraban como juncos
Y la lluvía caía desde una nube negra;
La Luna estaba en su borde.

"La espesa nube negra se quebró, y aún
La Luna estaba a su lado:
Como aguas disparadas desde algún alto risco,
El relámpago bajó como nunca su arpón
Un río escarpado y ancho.

Los cuerpos de la tripulación del barco son animados, y el barco se mueve.

"El fuerte viento nunca alcanzó al barco,
¡Pero ahora el barco se movía!
Bajo el relámpago y la Luna
Los hombres muertos lanzaron un gruñido.

"Gruñeron, se revolvieron, todos se levantaron,
Ni hablaban, ni movían sus ojos;
Había sido extraño, hasta en un sueño,
Haber visto a esos hombres muertos levantarse.

"El timonel condujo, el barco se movió;
Pero nunca una brisa sopló;
Los marineros todos ajustaron las cuerdas
Donde acostumbraban hacer.
Levantaron sus miembros como herramientas sin vida
Éramos una horrenda tripulación.

"El cuerpo del hijo de mi hermano
Parado a mi lado, rodilla con rodilla:
El cuerpo y yo tiramos de una cuerda,
Pero nada él a mí me dijo.

Pero no por las almas de los hombres, ni por los demonios de la tierra o del aire intermedio, sino por una bendita tropa de espíritus angélicos, enviados por la invocación del santo guardián.

"¡Miedo me das, viejo Marinero!"
"¡Ten calma, tú, Invitado-de-la-Boda!
No eran esas almas que huían con dolor,
A las que esos cuerpos volvían de nuevo,
Sino una tropa de espíritus benditos.

"Porque cuando atardeció -dejaron caer sus brazos,
Y se amontonaron alrededor del mástil;
Dulces sonidos subieron lentamente por sus bocas,
Y desde sus cuerpos salieron.

"Alrededor, alrededor, volaba cada dulce sonido,
Luego se lanzaron al Sol;
Lentamente los sonidos volvieron de nuevo,
Ahora mezclados, ahora uno por uno.

"Algunas veces goteando desde el cielo
Oía cantar a la alondra;
Algunas veces todas las pequeñas aves que hay,
¡Cómo parecían llenar el mar y el aire
Con su dulce idioma!

"Y ahora era como todos los instrumentos,
Ahora como una flauta solitaria
Y ahora es una canción de ángel,
Que hace que el Cielo esté mudo.

"Cesó; pero aún las velas hicieron
Un ruido agradable hasta el mediodía,
Un ruido como de arroyo escondido
En el hojado mes de Junio,
Que al durmiente bosque toda la noche
Canta una suave canción.

"Hasta el mediodía tranquilamente navegamos,
Pero nunca una brisa respiró:
Lentamente y suavemente iba el barco,
Movido adelante desde abajo .

El solitario espíritu del polo sur lleva al barco hasta la Línea, obediente de la tropa angélica, pero aún requiere venganza.

"Bajo la quilla nueve brazas profundo,
Desde la tierra de nube y nieve.
El espíritu se deslizó: y fue él
Quien hizo al barco andar.
Las velas al mediodía abandonaron su canción,
Y el barco permaneció quieto también.

"El Sol, justo encima del mástil,
Lo había pegado al océano:
Pero en un minuto empezó a agitarse,
Con un corto movimiento desparejo.

Luego como un caballo alzado que se suelta,
Dio un salto repentino:
Subió la sangre a mi cabeza,
Y caí al piso desvanecido.

Los demonios compañeros del Espíritu Polar, los habitantes invisibles del elemento, toman parte en su daño.

"Cuánto tiempo en el mismo estado permanecí,
Yo no lo puedo afirmar;
Pero antes de que vida vital regresara,
Oí, y en mi alma distinguí
Dos voces en el aire.

Dos de ellos relatan, uno al otro, esa larga y pesada penitencia que para el viejo Marinero había sido acordada por el Espíritu Polar, que retorna al sur.

" '¿Es él?' dijo uno, " '¿es éste el hombre?"
Por Aquél que murió en la cruz,
Con su arco cruel él tiró abajo
Al inofensivo Albatros.

"El Espíritu que esperaba a su lado
En la tierra de nube y nieve,
Amó al pájaro que amó al hombre
Quien lo mató con su arco.

"La otra era una voz más suave,
Tan suave como rocío-de-miel
Dijo, 'El hombre ha hecho su penitencia,
Y más penitencia hará.'

F I N(PARTE V)

Samuel T. Coleridge

En traducción de Karina A. Macció, febrero 2001.

No hay comentarios:

Publicar un comentario