Argumento
Cómo un barco habiendo pasado la Línea fue llevado por las tormentas hacia el frío país del Polo Sur; y cómo desde ahí siguió su curso a la latitud tropical del Gran Océano Pacífico; y de las extrañas cosas que sucedieron; y de qué manera el Viejo Marinero volvió a su propio país. (1798).Primera Voz
" Pero ¡dime, dime! habla de nuevo,
Tu suave respuesta renueva-
¿Qué hace a ese barco andar tan rápido?
¿Qué está haciendo el Océano?
.....................Segunda Voz
'Todavía como un esclavo ante su señor,
El Océano no tiene su fuerza;
Su gran ojo brillante muy silenciosamente
Hacia la Luna se dirige.
" 'Si él puede saber qué camino tomar;
Porque ella lo guía suave o severa,
¡Mira, hermano, mira! Qué graciosamente
Ella le concede su mirada."
El Marinero ha estado sumido en un trance;
.....................Primera Voz
" 'Pero ¿por qué anda ese barco tan rápido,
Sin ola ni viento? '
Porque el poder angélico impulsa a la nave hacia el norte más rápido que lo que ninguna vida humana podría soportar.
.....................Segunda Voz
" 'El aire es cortado por delante,
Y se cierra desde atrás.
" '¡Vuela, hermano, vuela! ¡más alto, más alto!
O nosotros llegaremos tarde:
Ya que lento y lento ese barco andará,
Cuando el trance del Marinero se haya desvanecido.
El movimiento supernatural es retardado; el Marinero despierta, y su penitencia comienza de nuevo.
"Me desperté, y estábamos navegando
Como en buen tiempo;
'Era noche, calma noche, la Luna estaba alta;
Los hombres muertos juntos se pararon.
"Todos juntos se pararon en la cubierta,
Para un calabozo-sepulcral mejor:
Todos fijaron en mí sus ojos de piedra,
Que en la Luna brillaban.
"El espasmo, la maldición, con la que murieron,
Nunca había de pasar:
No podía apartar mis ojos de los suyos,
Ni alzarlos para rezar.
La maldición es finalmente expíada.
"Y ahora este hechizo se rompió: una vez más
Yo veía el océano verde,
Y miraba adelante lejos, aunque poco veía
De lo que había visto antes-
"Como alguien en una ruta solitaria
Camina con miedo y terror
Y habiendo mirado atrás una vez, camina
Y su cabeza no vuelve a girar más.
Porque sabe que un temible demonio
Va cerca detrás de él.
"Pero pronto respiró un viento sobre mí,
Ni sonido ni movimiento hizo:
Su paso no fue sobre el mar,
En la onda o en la sombra.
"Levantó mi pelo, aireó mi mejilla
Como una prado -vendabal de primavera-
Se enlazaba extrañamente con mis miedos,
Sin embargo pareció una bienvenida.
"Veloz, veloz volaba el barco,
Pero navegaba suave también:
Dulce, dulce soplaba la brisa-
En mí solo soplaba.
Y el viejo Marinero advierte su país natal.
"¡Oh sueño de felicidad! ¿es esto en verdad
La torre del faro que veo?
¿Es ésta la colina? ¿es ésta la iglesia?
¿Es éste mi propio país, el mío?
"Pasamos por el puerto,
Y con gemidos recé-
¡Oh déjame estar despierto, Dios mío!
O déjame dormir para siempre.
"El puerto era claro como el vidrio,
¡Tan suavemente se extendía!
Y en la bahía la luz de luna,
Y la sombra de la Luna.
"El risco brillaba radiante, la iglesia no menos
La que está sobre el risco
La luz de luna mojaba en silencio
El sereno campanario.
Los espíritus angélicos dejan los cuerpos muertos, y aparecen en sus propias formas de luz.
"Y la bahía era blanco con luz silenciosa
Y levantándose de la misma,
Muchas formas, que eran sombras,
En colores carmín vinieron.
"A poca distancia de proa
Estaban esas sombras carmín:
Giré mis ojos sobre cubierta-
¡Oh, Cristo! ¡lo que vi allí!
"Cada cuerpo yacía aplastado, sin vida aplastado,
Y, ¡por la santa cruz!
Un hombre todo luz, un hombre-serafín
En cada cuerpo se paraba.
"Esta banda-serafín, cada uno movió su mano:
¡Era una vista celestial!
Se erguían como señales a la tierra,
Cada uno, una luz hermosa.
"Esta banda-serafín, cada uno movió su mano:
Ninguna voz ellos impartieron-
Ninguna voz; pero Oh, el silencio se hundió
Como música en mi corazón.
"Pero prontó oí el batir de remos,
Oí el festejo del Piloto;
Mi corazón por fuerza giró
Y vi un bote aparecer.
"El Piloto y el ayudante del Piloto,
Los oí venir rápido:
¡Dios del Cielo! Era una felicidad
Los hombres muertos no podían maldecir.
"Vi a un tercero -oí su voz:
¡Es el buen Ermitaño!
Él canta fuerte sus himnos divinos
Que en el bosque compone.
Él absolverá mi alma, él lavará
La sangre del Albatros.
F I N(PARTE VI)
Samuel T. Coleridge
En traducción de Karina A. Macció, febrero 2001.
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